
El aumento de las audiencias supuso la llegada en masa de los patrocinadores y el vuelco de las instituciones públicas para con "su festival". El dinero entraba a expuertas y la capital de la Costa del Sol tenía la oportunidad de convertirse en la capital del cine español. Desde mi punto de vista, lo que debería de ser el escaparate cultural andaluz ha ido degenerando año tras año hacia el campo de los eventos sociales que se retratan en programas del tipo "Corazón de privamera". Es la total y absoluta fiesta del chismorreo, donde prevalece el mirar a los famosos por la calle en lugar de sentarse en la butaca para comprobar el por qué de su fama. ¿Es esto culpa de la organización del festival?. Ni mucho menos, es más, no tengo ni la más mínima queja hacia los organizadores. Me parece que realizan un trabajo sobresaliente, pero a ellos no les compete lo que circula por las calles. El año pasado, el Festival sólo le dio a los malagueños lo que querían, una alfombra roja gigante para que se sintieran famosos desfilando por una pasarela cuando tuvieran que ir a hacer la compra al Mercadona. No podemos celebrar la fiesta del cine en una ciudad en la que a la mayoría de la gente el cine les importa un pimiento.
El pasado día 29 de Abril tuvo lugar en la sala de los espejos del Ayuntamiento de Málaga, la rueda de prensa de presentación del 12 Festival de Málaga, en la que se arrojaron luces y sombras sobre lo que nos espera este año. De buenas a primeras, el alcalde Francisco de la Torre se mostró orgullosísimo con la presencia del malagueño más internacional, Antonio Banderas, que hará acto de presencia únicamente para entregar un premio. Echando un vistazo al cartel oficial, con una foto gigante de Pablo Ruiz Picasso, parece que los organizadores se han valido de la artillería más pesada de la provincia en esta edición. Los elogios del alcalde se centraron después en Antenta 3 films, la productora de la cadena privada, que ha financiado dos títulos que se proyectarán en la sección oficial: Fuga de cerebros y Pagafantas. De entrada no parecen Casablanca, ni mucho menos. La intervención del representante de Antenta 3 me pareció total y absolutamente abominable. Con acentuada brevedad, centró su intervención en "tranquilizar" a los malagueños ya que los actores de las series de éxito de la cadena tenían obligaciones contractuales para acudir al festival. Antenta 3, por una vez más, se ocupará de llenar las calles del centro histórico de quinceañeras histéricas y sobrehormonadas llamando a grito pelado a los protagonistas de "Los hombres de paco" y saludando a las cámaras. Realmente compadezco al chófer del Conde o del Duque, o de quien esté de moda. No me gustaría estar en la tesitura de encontrarme en un angosto callejón con 50 Jennys con sobrepeso y dispuestas a todo por un simple autógrafo.
Aspectos positivos que podemos destacar en lo que atañe estrictamente a la estructuración del evento son los intentos de la organización por hacer llegar a toda la población la esencia misma del festival: El cine. La totalidad de las películas a concurso serán proyectadas en Vialia, que ha cedido cinco salas, a las que se podrá acudir en transporte público desde el teatro Cervantes. Los precios para poder disfrutar de un estreno a nivel internacional dejan de ser tan privativos como otros años. Todo un acierto de cara al público que, esperemos, responda al llamamiento.